LA LLAMADA DE CTHULHU

Siguiendo con la serie de artículos destinados a ensanchar el universo de las aventuras desarrolladas por la imaginación, este artículo lo dedico a LA LLAMADA. Parece ser que hay un buen grupo de seguidores de este juego entre los lectores de esta revista. Paso a explicar algunas dudas que me han planteado, despues de efectuar una presentación general del juego.

La LLAMADA es un juego de Rol inspirado en los terroríficos mundos soñados por H.P. Lovecraft. Las situaciones se desarrollan, casi siempre, en los locos años veinte. Lo puedes alargar a los treinta y hay versiones para jugarlo en la actualidad (CTHULHU NOW). El juego en sí es versátil hasta más no poder, puedes jugar un sencillo juego de investigadores como Sherlock o Poirot, imitar el estilo aventurero de Indiana Jones, sumergirte en despiadada guerra de gánsters sin nada que ver con los Mitos o atenerte a una continua lucha por la supervivencia de la raza humana para que no sea oprimida por los seres de otras estrellas, vulgo primigenios y otros bichos diversos.

Dada la variedad de posibilidades que encierra el juego, la cantidad de personajes jugadores puede ser practicamente ilimitada, siendo la de los PNJ (Personajes No Jugadores, para el que no lo sepa, o sea, controlados por el Director de Juego o DJ) casi infinita, puesto que todos los seres humanos, y no tan humanos, pueden ser encarnados en este mundo por el DJ.

La forma de generar personajes puede ser un poco conflictiva al principio, sobre todo en los aspectos de sacar unos puntos a distribuir por el jugador, pero siguiendo las explicaciones del libro y con un poco de ayuda del DJ se pueden solucionar sin demasiados problemas. Una recomendación a los jugadores, no siempre es bueno ir de rambos por la vida y en este juego más que en ningun otro es importante sobrevivir, es decir, no conservar solamente la vida, sino la mente sana, lo cual es bastante difícil en algunas circunstancias, según explican claramente las reglas del juego.

Para los DJ es conveniente explicarles que no es imprescindible que los jugadores tengan que estar continuamente como Tarzán en el trampolín de la muerte, es decir, puede ser divertido ver como un jugador se las apaña para intentar hacerse comprender por un nativo de Papua-Nueva Guinea, al cual le quiere preguntar cuando pasará un barco por las proximidades. Intentad dar al Rol un sentido de vida más que una sucesion de aventuras conectadas mas o menos chapuceramente. Es bonito ver a un jugador que quiere representar la circunstancia de ir a comer a un restaurante de cinco tenedores y efectuar, de una manera rápida pero efectiva, el acto de cenar. Con la colaboración del DJ se puede llegar a situaciones preciosas. (Mi recuerdo de la mejor sesión de Rol en la que he participado fue una en la que no se tiró ni un solo dado, no murió ninguna persona, ni ningun monstruo, fue, sencillamente, un juicio realizado con todos sus pormenores. A la mañana siguiente, la sesión duró mas de 10 horas, los vecinos de arriba, de abajo y, os lo puedo jurar, del edificio de enfrente, protestaron enérgicamente por una noche de insomnio.)

En esta línea, os quiero decir que el Rol no es una sucesión de salas en las que encontramos una serie de monstruos a los que debemos matar inapelablemente, ni tampoco una sucesion ininterrumpida de situaciones desmoralizantes y traicioneras.

En el mundo del Rol, LA LLAMADA es un ejemplo claro, vive porque los jugadores desean vivir aventuras, pero las aventuras no son lo único que debe haber en el Rol. Puedes, en medio de una sesión, dedicarte a hacer un crucero de placer, intentar ligar en una ciudad nueva, entrar en un templo prohibido sin que nadie te lo pida, dedicarte a visitar a unos parientes cercanos que vivan en la zona, etc. esos pequeños detalles hacen que al DJ se le hagan mas llevaderas las sesiones, que hayan pequeños remansos de paz en un mundo en que lo normal es liarte a tiros con bichos deformes, encontrar cosas que te vuelven majareta (te hacen perder tu cordura) o mantenerte en un estado de "stress" total durante incontables horas.