EDITORIAL

Salud, aventureros. Desde esta editorial quiero saludar a un gran número de nuevos socios, algunos ya avezados en el arte de jugar aventuras, pero bastantes de ellos noveles en estas lides.

Principalmente a ellos va dirigida esta editorial. Espero que a todos os guste el fanzine, así como sus diversas secciones. Prácticamente en todas se usan términos y referencias que ya son de uso habitual entre los aventureros, por lo que si no entendéis algo, todas vuestras dudas serán respondidas en la sección pertinente, en este caso, "Preguntas y Respuestas".

Para facilitar el entendimiento, se ha iniciado un "cursillo acelerado" de Rol para todos. De ese modo, los conceptos básicos estarán claros, y las preguntas formuladas irán dirigidas tan sólo a problemas, no a faltas de conocimiento. Estoy esperando que algún curtido aventurero se atreva a hacer algo similar con la aventura por ordenador, ya que yo no tengo materialmente tiempo para encargarme de ello, y entre los lectores del CAAD hay auténticos expertos en la materia.

Eso sí, lo que voy a aclarar aquí es el significado de la palabra "parser". Me parece oír a algún socio exclamar "¿Cómo? ¿Es posible que alguien no sepa lo que es un parser?", y efectivamente, nadie nace sabiendo. Un parser es un programa destinado a la creación de aventuras conversacionales por ordenador. Libera al autor del trabajo de programación, realizando tan sólo (que ya es) los textos de objetos, localidades, descripciones, personajes... además de ello, el parser incluye un lenguaje propio de programación, sencillo de usar y bastante lógico, con el que se realizan, y valga la redundancia, los procesos lógicos del programa. Un parser traducido al castellano y muy potente es el PAW, del que hay un cursillo de programación en las páginas de este mismo fanzine.

Y esto es todo por ahora, aventureros. Antes de despedirme hasta nuestra cita de diciembre, os recuerdo que, dando a conocer el CAAD, hablando de él a vuestros amigos, promocionándolo en suma, se conseguirá un mayor número de socios, cosa que redundará en beneficio del propio Club. Y ahora si, me despido de vosotros, ¡hasta pronto!

Juan Muñoz Falcó